Las orquídeas silvestres, son de las flores más atractivas que existen alrededor de todo el mundo. Existe gran variedad de tipos y géneros, que se han vuelto de un uso bastante popular, por lo que se explicaran las características con las que cuentan las diferentes clases de orquídeas silvestres.
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Clases de orquídeas silvestres
La categorización de las clases de orquídeas silvestres, va a ser determinado debido a su manera de desarrollo y crecimiento. Producto de múltiples investigaciones, dicha categorización concluyo en la determinación de la distinción de tres tipos de orquídeas, siendo la primera de ellas, la denominadas como epífitas, las cuales están facultadas para conseguir los suficientes nutrientes requeridos en su proceso de crecimiento.
Esta clase de orquídeas silvestres están capacitadas para poder adquirir la humedad que se presenta en el ambiente. Están facultadas para captar el humus de las ramas, donde radican estas especies como huéspedes. Teniendo como finalidad proveerse de la luz de los rayos del sol, un elemento básico y fundamental para su desarrollo, buscan crecer cerca de las copas de los árboles.
Al igual que estas, existen las del tipo terrestre, a las cuales les llaman también orquídeas tropicales. Dentro de esta categoría se enmarcan las clases de orquídeas silvestres de nombres: Paphiopedilum, Cymbidium o Calanthe. Estas clases de orquídeas silvestres de tipo terrestre, se desarrollan de una forma más tradicional, lo que significa, que se cultivan con las raíces sembradas dentro de la tierra, y es desde ahí donde adquieren sus nutrientes para poder surgir.
La última categorización de la clasificación de orquídeas silvestres le pertenece a las del tipo semi-terrestres, o denominadas como litófitas. Este punto cuenta con muy poca información debido a que es muy reducido el grupo de plantas que la conforma o constituye.
Algunos puntos dentro de su descripción que se puedan acotar, es que pueden desenvolverse posada sobre hojas en descomposición, dispuestas en el suelo. Dentro de esta clasificación, las orquídeas silvestres más conocida es la orquídea Laelia. El género de las Orchidaceae, está comprendido por unas 30 mil especies registradas, dentro de las cuales destacan las clases de orquídeas silvestres.
Este número se dice que va en aumento, puesto que cada día se producen nuevos avistamientos, a los cuales deben sumárseles unos 150 mil experimentos y cruces de orquídeas de distintas especies, denominados como híbridos, generados como resultados de múltiples investigaciones que son ejecutadas cada día por los especialistas en botánica.
Las diferentes clases de orquídeas silvestres, se presentan de diversas formas, tamaños y colores; algunas se diferencias porque pueden llegar a crecer escasamente, mientras que otras, se distinguen precisamente por su gran tamaño, llegando a tener grandes dimensiones, incluso similares a las de cualquier árbol.
Este mismo fenómeno se presenta con respecto a sus flores, las cuales pueden ser de un tamaño miniatura, que pueden pasar desapercibidas a la vista, y también las hay del tipo grande y muy sugestiva.
A continuación se presentan algunas de las clases de orquídeas silvestres más conocidas, explicando sus características, apariencias, propiedades, cuidados, usos, entre otros. Estas son: Cambrias; Miltonia; Zygopetalum; Epidendrum; Phalaenopsis; Vainilla; y Paphiopedilum.
Cambrias
Dentro de las clases de orquídeas silvestres se encuentran las llamadas Cambrias, las cuales se encuentran entre las de mayor preferencia entre los amantes de las orquídeas, debidos a dos principales rasgos característicos, el primero de ellos que es una planta con excelente floración, y el segundo por ser una de las planas de un fácil mantenimiento y cuidado.
A pesar de ser una de las clases de orquídeas silvestres, no se encuentra presente en la naturaleza como otras de la misma especie. Se categoriza como un tipo de orquídea híbrida, ya que surgió como producto del cruce de diferentes tipos de orquídeas. (Ver articulo: Heliotropo)
Este plan tenía como propósito la creación de una de las clases de orquídeas silvestres, que se presentara como una verdadera opción en el campo del comercio, y que además resultara de fácil cuidado, que se pudiese tener sus cultivos en las casas.
Haciendo un poco de historia, tenemos que las primeras especies de Cambria comenzaron a registrarse en los años de 1.911, época donde se realizo la mezcla entre los tipos de orquídeas denominados como: Odontoglossum crispum, Miltonia y Cochlioda noetzliana, obteniendo de ello un rotundo éxito que se le atribuye al horticultor llamado Charles Vuylsteke.
Estas primera muestras de orquídeas Cambrias, fueron bautizadas con el nombre de Vuylstekeara, en honor a su creador Charles Vuylsteke.
Luego de esto, fueron sometidos a otros experimentos utilizando esta primera muestra de cambrias, que fueron cruzadas ahora con el tipo de orquídeas llamado Odontoglossum Clonius, siendo clasificadas a este nuevo grupo con el nombre de Vuylstekeara Cambria Plush, la cual fue creada en el año 1.922, y perteneció a una colección privada de orquídeas.
Esta orquídea, que es parte de las clases de orquídeas silvestres, se volvió muy popular, tanto que en los años 60, recibió un certificado de primera clase, algo que pocos cultivadores de orquídeas podrían lograr obtener, convirtiéndose por ello en un premio muy codiciado.
Esto trajo como consecuencia que los amantes de las orquídeas desearan tener consigo una orquídea Vuylstekear Cambria Plush en sus hogares, siendo este el verdadero origen de las orquídeas Cambrias. Dentro de sus características, cuenta con que su proceso de floración se produce en las temporadas de primavera o también en los tiempos del otoño.
Los tiempos van a depender de las condiciones ambientales que presente la zona donde sea cultivada o sembrada. Por ejemplo, en la región del Mediterráneo, los cultivadores esperan que la floración se dé en la época de la primavera, teniendo incluso algunas, dos floraciones al año.
Entre 3 y 7 flores aparecen dispuestas en cada uno de los tallos florales, las cuales pueden durar varias semanas. Es recomendable podar este tipo de clases de orquídeas silvestres una vez que finaliza su proceso de floración, poda que debe realizarse a la altura del pseudobulbo, en vista de que no volverá a florecer en ese mismo.
Ante el hecho de que esta es una de las clases de orquídeas silvestre del tipo híbrida, que no cuenta con ejemplares dentro de la naturaleza, una de las recomendaciones que se hacen para poder entender su comportamiento de crecimiento, es guiarse por las características que presentan las orquídeas Odontoglossum, parte genéticamente que constituye la estructura de las Cambrias.
En el caso de las Odontoglossum, estas son nativas de América Central y también de América del Sur, adoptado como su hábitat los bosques con presencia de mucha humedad y ventilación. Al igual que muchas de las orquídeas, las Cambrias son del tipo epifita.
Su floración puede permanecer por varias semanas en perfectas condiciones, y produciendo flores de muchos colores y tonalidades, aunque el color mas distintivo de estas el rojo.
Cuidados de las cambrias
Como ya se ha dicho, esta orquídea es de cuidados básicos y simples entre los que se encuentran: la iluminación y temperatura, siendo una de las clases de orquídeas silvestres con necesidades de una buena iluminación, mas no bajo la exposición de los rayos del sol de manera directa. Es por ello que deben ubicarse en un sitio con semi sombra o cerca de una ventana con persianas.
Una manera de medir si las cambrias están recibiendo la iluminación adecuada es a través del tono de color de sus hojas. si están recibiendo poca luz, las hojas se pondrán de un color verde oscuro y si se tornan rojizas, entonces será a consecuencia de mucha luz.
El color ideal será un intermedio entre ambos tonos. Otro de los casos que se pueden presentar cuando son expuestas a mucha luz es que su proceso de floración sufre algunos retrasos.
Las cifras ideales estimas oscilan entre los 8 ºC y 10 ºC si el tiempo es de invierno, con una máxima de calor soportable en los tiempos de verano, entre los 24 ºC y los 28 ºC aproximadamente. A pesar de estos datos, se dice que siempre y cuando exista una buena humedad ambiental, podrían llegar a soportar temperaturas más altas, pero esto muy eventualmente, solo en los casos donde la planta se encuentre expuesta a una correcta circulación del aire.
Otros aspecto que se deben tomar en cuenta con respecto a sus cuidados es el hecho de que a diferencia de lo que pasa con otras clases de orquídeas silvestres, las Cambrias prefieren un sustrato ligero y húmedo, de aplicación constante.
Con respecto al sistema de riego, el mismo dependerá de la época del año, teniendo como una indicación muy general, regar de 5 a 7 días, cuando se encuentre en la estación del verano; y de cada 7 a 10 días, con la llegada del inverno.
Requieren de un porcentaje de humedad de 40 %, por lo que para evitar que las hojas se arruguen, es preciso pulverizar cada cierto tiempo las hojas de la orquídea, realizando este proceso en los días de mucho calor, unas dos veces al día.
Debe evitarse la utilización de agua de grifo cuando se vayan a realizar los riegos debido a su alto contenido de sal. En ese caso, es mejor sustituir por agua de botella o filtrada. Para evitar la aparición de hongos y otras enfermedades, es necesario que las pulverizaciones y los riegos se hagan en las horas de la mañana.
En macetas
Cuando las clases de orquídeas silvestres denominadas cambrias se encuentran plantadas dentro de macetas, es recomendable colocar debajo de la misma, un platillo con agua y unos guijarros, creando con ello un ambiente húmedo necesario para que se dé su buen desarrollo. Se debe vigilar que las raíces de la orquídea no tengan contacto directo con el agua.
El sustrato debe ser resistente y con buen drenaje, aunque manteniendo cierto contenido de humedad, así como parte de los nutrientes, que les son aportados a la planta mediante la incorporación de los abonos. Los abonos preparados a base de corteza de pino, o con un material similar, son los idóneos.
Los cambios de macetas deben realizarse cada dos años, o cuando haya crecido demasiado y requiera de una nueva maceta, o quizás, cuando el sustrato deje de drenar de forma correcta. Adicional a esto, conviene entonces eliminar aquellas raíces que ya están en malas condiciones, aplicándoles polvo de canela para ayudarlas a cicatrizar los cortes.
Antes de realizar el paso del trasplante, deben ubicarse las cambrias en un lugar que presente las condiciones habituales de temperatura, aunque lejos de los rayos solares. También es recomendable no regar los días previos al trasplante, con el objeto de que cicatricen las pequeñas heridas.
Una vez que haya terminado el proceso de floración de la orquídea, entonces se procederá a realizar el trasplante. El abono debe aplicársele con cierta regularidad, en un promedio de cada tres semanas, con un abono compuesto en partes iguales por los elementos de nitrógeno, fósforo y potasio, especial para orquídeas.
En referencia con el tipo de fertilizante, este será el que sea apto para las orquídeas, evitando la concentración de sales y aplicándolo después de humedecer el sustrato. Este tipo de clases de orquídeas silvestres cambrias reaccionan muy bien al abono foliar.
Miltonia
Continuando con las clases de orquídeas silvestres, se presentan entonces las orquídeas denominadas como Miltonia, cuyo nombre más popular es el de orquídeas del pensamiento, la cual forma parte de un grupo de orquídeas que ha sido poco debatido y por ende divulgado.
Dentro de sus características principales lo que más se destaca es la extensión de su pétalo central, así como la apariencia amplificada y plana de su flor. Esta orquídea es del tipo epífita, originaria de Brasil, aunque sus cultivos se han extendido cruzando las fronteras de algunas regiones como Perú y Colombia.
Tiene amplios pétalos los que además son muy coloridos, llegando a presentar hasta más de tres colores por cada uno de los pétalos de la flor. Estas clases de orquídeas silvestres se sub divide en dos, la que propiamente se llama Miltonia y otra denominada como Miltoniopsis, que es la quien se parece más a las flores del pensamiento, o llamadas violas.
Las orquídeas Miltonia, forman parte del género de orquídeas que pertenecen a 10 especies de orquídeas del tipo epífitas, todas ellas naturales de los climas templados de Brasil, exceptuando una variedad que es nativa del Perú.
Entre sus características esta que es una de las clases de orquídeas silvestres que presentan hojas del tipo perenne, con un color verde de tonos amarillentos, y de dimensiones de hasta 30 centímetros de largo, siendo en apariencia delgadas y finas, similares a la imagen de una espada.
En cuanto a sus raíces, las mismas presentan un color blanquecino y son bastante delicadas, aun más que las de otras especies y variedades de orquídeas. Son de una textura muy finas y hasta frágiles, por lo que hay que tratarlas con mucho cuidado al momento de realizar un trasplante.
Sus varias florales emergen a partir de unos pseudobulbos en forma de ovoides comprimidos, mostrando un tamaño de unos cincuenta centímetros de altura, mostrando una especie de corona conformada por flores cuyas medidas van de cinco a siete centímetros de largo, que además se distinguen por ser muy perfumadas.
Además de ser similares a las flores del pensamiento y a las violas, también tiene un leve parecido con las orquídeas denominadas Oncidium. La manifestación de las flores de estas clases de orquídeas silvestres, aparecen de dos formas, ya sea en solitario y también puede que agrupadas como en formando un ramillete, comprendido por hasta diez flores.
Otra particularidad que presentan sus flores, es que pueden permanecer entre 15 y 60 días en buen estado. Las flores se vuelven cada vez más grandes, a medida que la planta crece y madura, haciendo con ello que sus floraciones sean de las más espectaculares.
Cuidados de las Miltonia
Cada una de las clases de orquídeas silvestres a pesar de coincidir en ciertas características, necesitan de sus propios cuidados especiales, por lo que la orquídea Miltonia no es la excepción. Esta orquídea no es difícil de cuidar, en especial los nuevos híbridos que se han obtenido a partir de ella en los últimos tiempos, que han resultado ser mucho más resistentes que las plantas originarias.
Lo primero que se debe tomar en cuenta son los requerimientos en cuanto a la iluminación, la cual en el caso de la Miltonia debe ser intensa, tan natural como la que se manifiesta dentro de los bosques tropicales, que es el hábitat tradicional de estas clases de orquídeas silvestres.
Sin embargo, esto no significa que deben exponerse a la luz solar de manera directa, optado mejor por el consumo de una intensidad de luz mas tamizada. Las hojas deben permanecer frías al tacto, ya que si se exponen al sol sus hojas, se pueden quemar.
Las temperaturas máximas en las temporadas de verano y durante las noches pueden presentarse en un promedio de 16 grados centígrados, mientras que en las mañanas pueden llegar a alcanzar los 25 grados centígrados. Estas condiciones deben cambiar con la llegada del inverno, cuando no deben bajar de los 10 grados centígrados las mínimas durante la noche, pudiendo estar sobre los 12 grados centígrados en el día.
Estas clases de orquídeas silvestres requieren de una constante humedad, por lo que no se puede dejar que se seque completamente el sustrato. Al igual que otras clases de orquídeas, en este tipo también va a depender de la temporada del año para programar el dinamismo de los riegos, teniendo que ser de una forma más constante durante el verano, de dos a tres veces por semanas aproximadamente.
En la época de invierno, debe reducirse la continuidad, siendo lo recomendable hacerlo una vez por semana. El momento propicio para el riego es durante las mañanas, y utilizando agua tibia para que no contenga ningún tipo de las sales, de las que por lo general se consiguen en el agua de grifo.
Dichas sales son altamente perjudiciales para estas clases de orquídeas silvestres dado a que se mezclan con el sustrato, matando a las raíces. Con solo observar el estado de las hojas se puede realizar un diagnostico sobre el riego que reciben las plantas, presentándose dobladas y en forma de acordeón cuando están fallas de agua.
Estas plantas necesitan que se muevan los niveles de humedad ambiental en el entorno, oscilando en promedios de un 70 por ciento, ya que con menos humedad, se le causa un estrés a las plantas, y con excesos, se podría provocar la aparición de algunas enfermedades. En cualquiera de los escenarios, es necesario que estas clases de orquídeas silvestres cuenten con una buena ventilación.
Las orquídeas de Miltonia no requieren de grandes cantidades de abono, aunque siempre será bueno aplicarles un poco cuando están comenzando a crecer, ya que eso contribuye con su proceso de floración. Debe tomarse las previsiones debidas en cuanto a que estas orquídeas mantengan húmedo el sustrato, para que no se perjudiquen sus raíces.
En cuanto a la composición del abono, hay quienes recomiendan los equilibrados en ecuaciones de 20-20-20, mientras que otros indican que es mejor con un mayor aporte de fósforo y potasio, para con ello acelerar el proceso de floración, quedando la composición de 10-30-20.
Zygopetalum
Siguiendo con las descripciones de las distintas clases de orquídeas silvestres, le toca el turno a la conocida bajo el nombre de Zygopetalum spp o simplemente Zygopetalum, la cual forma parte de la Familia de las Orchidaceae o Orquidáceas. (Ver articulo: Manzanilla amarga)
Esta planta tiene como zona de origen las distintas regiones que comprenden la América del Sur, estando en su mayoría los tipos, variedades y especies en Brasil. Este género de orquídeas cuenta con unas 18 especies aproximadamente.
Las orquídeas Zygopetalum, tienen como hábitat tradicional los bosques fríos y lluviosos, que presentan dentro de su geografía elevaciones que varían de bajas a medias. Estas clases de orquídeas silvestres son en apariencia algo extensas y de grandes longitudes. Pertenecen al grupo de orquídeas del tipo terrestres, con grandes pseudobulbos, aunque también se ha determinado la existencia de algunas epífitas.
Sus inflorescencias son bastante vistosas, produciendo entre 8 y 10 flores, de carácter perdurables, alrededor de unas 8 semanas más o menos. En los últimos tiempos se han venido comercializando dentro del mercado descriptivamente como un tipo de flores cortadas, gracias a sus múltiples cualidades.
Estas clases de orquídeas silvestres se manifiestan con un agradable aroma muy similar al jacinto y al narciso. Actualmente ha llamado la atención de varios expertos en jardinería, quienes la han utilizado en cruces con la finalidad de crear nuevas especies de híbridos a partir de esta orquídea.
Es una planta fácil de cultivar y cuidar, y su ciclo de vida es hasta 3 años dentro de espacios interiores, siempre y cuando no presenten ambientes muy caldeados, y de 3 a 7 años en exteriores con climas templados.
Cuidados de las Zygopetalum
En cuanto a sus cuidados, estas clases de orquídeas silvestres demandan de sombra cuando son cultivadas al aire libre, esto para poder evitar que las hojas se calienten mucho. Pueden recibir los rayos del sol de la mañana y de la tarde, más no los de medio día y mucho menos de manera directa. En el caso de ubicar su cultivo dentro de la casa, es necesario que dicha ubicación cuente con muy buena iluminación.
En cuanto a la humedad ambiental, requiere estar entre el 40 por ciento y el 60 por ciento, junto a una buena ventilación. Al momento de regarlas, no se debe echar el agua de manera directa sobre las hojas porque ocasionaría que se mancharan, además que debe percatarse que el agua corra y no quede estancada en las hojas, pues se pudriría.
En el caso de que la planta se encuentre sembrada dentro de una maceta, debe colocarse sobre un lecho de grava, con lo cual se mantendrá húmeda permanentemente y sin necesidad de que esta entre en contacto con el agua. Por lo general, las orquídeas Zygopetalum se cultivan en macetas de gran tamaño.
Con referencia al sustrato, los Zygopetalum terrestres, necesitan uno compuesto de turba fibroso triturada, arena, vermiculita y corteza de pino. En el caso de las especies de tipo epífitas, se compone de corteza de pino, poliestireno expandido, que sea de corcho blanco, y raíces de helechos.
Los riegos deben ser de manera modera, regando las plantas una vez por semana, mientras esté pasando por la fase de crecimiento, utilizando para ello agua tibia sin cal. El abono debe aplicársele en las temporadas de primavera y verano, en un lapso de cada 15 días y de tipo líquido especial para orquídeas. Las enfermedades y plagas comunes de estas clases de orquídeas silvestres son los acaros, pulgones y moscas blancas.
El proceso de trasplante es recomendable realizarlo luego de pasado 2 años después de su plantación, y en la época de verano, mientras que su reproducción y multiplicación, debe hacerse separando las plantas adultas durante el trasplante.
Epidendrum
Dentro de las clases de orquídeas silvestres, está también la llamada orquídea epidendrum, una de las variedades más llamativas y espectaculares. Actualmente, se encuentran conformando la familia de las Epidendrum, más de mil especies de orquídeas. Los polinizadores más habituales que tienen estas plantas son las mariposas y los colibríes, cuando las mismas se desarrollan en su hábitat natural.
A diferencia de otras clases de orquídeas silvestres, esta si necesita un poco mas de cuidados, siendo una planta al igual de hermosa, delicada. Se dice que incluso dentro de la gama de las mil especies, cada una debe tener sus cuidados particulares, pues no todas tienen iguales necesidades ni requerimientos, aunque existen algunas normas que son aplicables para la mayoría de las especies de orquídeas Epidendrum. (Ver articulo: clavel)
Se dice que puede soportar temperaturas de 10 grados centígrados, pero dichas condiciones influirán en su etapa de crecimiento haciéndolo más lento. En horas nocturnas, esta orquídea puede soportar temperaturas entre los 12 grados y los 15 grados centígrados.
Cabe destacar que durante el día, la manifestación de las bajas temperaturas les sienta muy bien a estas clases de orquídeas silvestres, resultando favorecidas con el cambio entre la noche y el día. Otro de los requerimientos es una buena iluminación, ya que es una planta que le gusta mucho la luz, inclusive entre las especies, existen las que soportan los rayos de sol de manera directa.
Los rayos del sol por la mañana, les hace mucho bien. El color de sus hojas deben tener una tonalidad de verde intermedio, es decir, ni muy oscuro ni muy claro, esto servirá como un medidor con respecto a la cantidad de luz que está recibiendo la orquídea. De igual manera, los retrasos dentro del proceso de floración, son un síntoma de fallas en la iluminación.
Las clases de orquídeas silvestres como las Epidendrum tienen a su favor que puede soportar más días sin agua que otras especies. Sin embargo, no se puede olvidar que la humedad y la temperatura son elementos claves para su buen desarrollo, crecimiento y floración.
Es de suma importancia mantener las especies dentro de estos parámetros de cuidados, siempre que sea posible. Entre el 50 % y el 70 % de humedad, serán las cifras necesarias para las orquídeas epidendrum. Con referencia a los abonos y fertilizantes, estas clases de orquídeas silvestres como las Epidendrum.
Para incorporarle algo de vitaminas a la planta se puede emplear un tipo de fertilizante equilibrado. En lo que se refiere al proceso de fertilización, primero, se debe diluir una cucharadita de fertilizante en agua y esa mezcla, dispersarla alrededor de la orquídea.
Es recomendable cumplir este proceso cada mes, y con ello, las epidendrum se mantendrán en un magnifico estado y sus flores tomaran un tono de color muy vivo y elegante. Cuando la orquídea Epidendrum se encuentra dentro de su hábitat natural, por lo general crece posada sobre los arboles, por lo que se puede tomar un tronco y ubicarlo en los espacios interiores, lo que permitirá que la planta cuenta con una buena corriente de aire.
También puedes ponerlas en una maceta o recipiente con suficientes orificios para que tenga una buena aireación. Al colocar un pedazo de musgo en la planta podría ayudar a mantener la humedad. Esto es una solución factible para el caso de sustituir el agua y que la plantas aun así se mantenga húmeda.
En resumen se puede señalar entonces que para tener una hermosa orquídea epidendrum es fundamental: Mantenerla húmeda; proporcionarle suficiente luz; cultivarla en un recipiente o zona aireada; fertilizarla de vez en cuando; y realizar el trasplante cuando le corresponda.
Phalaenopsis
La principal característica que se destaca de estas clases de orquídeas silvestres denominadas como Phalaenopsis, es que es una planta del tipo epifita, es decir, que vive sobre otra planta, sobre un tronco o incluso sobre una piedra, pero solo en calidad de huésped, y por tanto sus raíces no tocan el suelo.
Las Phalaenopsis son orquídeas nativas del Sur de China, extendiéndose hacia regiones como las islas Filipinas, Indonesia y el nordeste de Australia. El nombre de Phalaenopsis le fue colocado en los años de 1.752, cuando fue registrada gracias a C.L. Blume, un famoso investigador botánico.
Fue bautizada con el nombre de Phalaenopsis debido a su gran parecido con las mariposas, teniendo que etimológicamente el término se descompone de la siguiente manera: Phalanena que significa mariposas, y Opsis es parecido. Durante muchos años, la estructura de esta orquídea, se ha adaptado a este medio y forma de vida, y precisamente su ciclo de vida está entre los 15 a 20 años.
Tiene la capacidad de realizar el proceso de fotosíntesis tanto a través de sus hojas como de sus fuertes y verdes raíces, lo que quiere decir que el alimento lo extraen de sus raíces y a través de las hojas. En los rasgos descriptivos se tiene que las hojas de estas clases de orquídeas silvestres son de un color verde de intensas tonalidades, con aspecto carnoso, que utilizan para almacenar la humedad.
Sus tallos son cortos y gruesos, y son los que sirven para unir a las raíces con las hojas. Durante su proceso de floración, se manifiestan en las plantas las varas florales, las cuales por lo general son débiles, requiriendo ser entutoriadas. Al sujetar las varas utilizando unos palitos y unas pequeñas pinzas, se impide que el peso de las flores las doble.
De estas varas florales conocidas también con el nombre de panicula, emergen unas yemas, de las cuales nacen las flores. La mayoría de las orquídeas Phalaenopsis son de flores en colores blancas, magenta o blancas.
Con el paso del tiempo han venido apareciendo muchos híbridos de Phalaenopsis, presentando una forma de flores estriadas, con puntos y con una floración más llamativa, en otros tonos como el amarillo o el magenta brillante. Las orquídeas phalaenopsis son pocas, solo se conocen a novel taxonómico unas 60 especies.
Por ser una planta epifita, su forma de vida es diferente, no extraen los nutrientes de la misma forma que otras plantas. Las que se encuentran dentro de macetas, deben mantenerse húmedas sus raíces con el sustrato. Las orquídeas Phalaenopsis, son plantas tropicales, por las que se adaptan a los ambientes cálidos y húmedos.
Cuidados de las Phalaenopsis
Estas clases de orquídeas silvestres denominadas Phalaenopsis, deben ser colocadas en una zona donde reciban mucha luz, aunque no de manera directa. Cuando se encuentran en su ambiente natural, cuentan con mucha luz, aunque de manera tamizada gracias a la existencia de las hojas de los árboles donde se posan.
En referencia a los niveles de temperatura, no debería estar por debajo de los 16 grados centígrados, así sea durante las horas de la noche. Pueden llegar a aguantar temperaturas de hasta 30 grados, aunque, de presentarse estas circunstancias, debe aumentarse la frecuencia de los riesgos y la humedad ambiental.
Para que la planta tenga un buen proceso de floración, debe originarse una diferencia entre las temperaturas diurnas y nocturnas de al menos 4 grados. La orquídea Phalaenopsis dará señales precisas con respecto a sus necesidades de riego, es decir, la misma planta solicitara ser regada.
Esto se puede medir a través del sustrato de la planta, el cual no puede dejar que se seque, por lo que al percibir que esto pueda ocurrir, será entonces el momento oportuno para el riego. Esto es fácil de observar a través de las raíces, pues si se tornan de un color blanquecino, será el momento de regar, pero si aun están verdes, pueden seguir esperando por riego.
La manera de regar a estas clases de orquídeas silvestres es aplicándoles el agua por la parte de arriba de la planta, tomando la precaución de regar sólo el sustrato. También se pueden utilizar el método inmersión para regar a estas orquídeas, metiendo la maceta dentro de una cubeta con agua, y esperamos a que las raíces se tornen de color verde normal, dejándola después escurrirse.
No es recomendable regar utilizando el agua del grifo, pues por lo general contiene muchas sales minerales, a causa de uso de cloro. Estos minerales se acumulan en el sustrato y a su vez dentro de las raíces, provocando grandes daños a la planta.
Tradicionalmente, el agua contiene sales minerales cuando se encuentran en su hábitat natural, por lo que es recomendable utilizar agua de la lluvia, o en su defecto, agua filtrada o embotellada, que es baja en sales minerales.
Por lo general, el tipo de sustrato de esta orquídea está compuesto por material de corteza de pino en un gran porcentaje, además de otros elementos como corcho, carbón vegetal, poliestireno, incluso vermiculite, y una piedra tratada, cuyo objetivo a cumplir es el de retener los nutrientes y la humedad.
Estos solo son algunos de los componentes ya que puede contener muchos otros, siempre y cuando cuente con las siguientes características comunes: ser esponjosos, resistentes, ligeros y al mismo tiempo, capaces de almacenar agua y nutrientes. A pesar de que se puede elaborar de manera casera, lo más recomendable es utilizar uno que ya esté preparado o elaborado bajo la asesoría de los expertos en jardinería.
A estas clases de orquídeas silvestres Phalaenopsis se les debe cambiar el sustrato con regularidad, siendo recomendable hacerlo una vez al año, o cada dos años como mínimo. Esto se hace necesario ya que con el tiempo, el sustrato se va deteriorando y apelmazando, dificultando el paso de aire que necesitan recibir las raíces de la planta.
De igual manera, con el paso del tiempo se acumulan las sales contentivas tanto en los tipos de abonos que se aplican a la planta, como en el agua que se utiliza en los riegos. Todo esto representa un verdadero riesgo para la orquídea, pudiendo causarle graves daños incluso hasta la muerte.
Al crecer la planta, se puede cambiar de maceta o trasplantarla a tierra firme si se desea, aunque esto no es indispensable ya que estas clases de orquídeas silvestres no tienen ningún problema en seguir desarrollándose en macetas de tamaños relativamente pequeños.
En los casos donde se vaya a realizar un cambio, ya sea de sustrato o de maceta, deberá hacerse cuando la planta se encuentre en su periodo de reposo, es decir, que ya no esté floreciendo, esto porque podría correr el riesgo de perder sus flores. Cuando las orquídeas Phalaenopsis se encuentren en plan etapa de crecimiento, será el momento oportuno para aplicarles el abono.
Esto quiere decir, que las fechas son a finales de la temporada del invierno e inicios de la época de la primavera, extendiéndose esto incluso hasta el otoño. Al igual que el sustrato, debe emplearse abonos que sean especiales para orquídeas. Pueden ser líquidos y se pueden aplicar a través del riego, o de manera foliar, lo que quiere decir, que es a través de las pulverizaciones de la planta.
Se pueden emplear dos tipos de abonos, los que contienen una mayor concentración de nitrógeno, con el objeto de que la planta crezca rápido, y otros con menor concentración de nitrógeno, pero mayo numero de fósforo y potasio, esto con la intensión de que la planta cuente con una mayor y mejor floración. La aplicación del abono es recomendable hacerla cada tres semanas.
En cuanto a la poda de las orquídeas Phalaenopsis, se presentan diversas opiniones que contrastan, pues hay expertos que señalan que lo ideal es cortar la vara floral, una vez que las flores de estas clases de orquídeas silvestres se hayan caído, mientras que muchos otros no lo recomiendan. Hay quienes han indicado que debe cortarse la vara floral una vez que se seque.
Con esto se busca que se produzcan dos resultados posibles; el primero, es que renazca una nueva vara floral y la planta pase por un segundo proceso de floración; y el segundo escenario, es que se obtenga un keiki, que se pueda utilizar para multiplicar la orquídea, partiendo del método de esqueje enraizado.
Vainilla
Continuando con la lista de las clases de orquídeas silvestres, se presenta ahora la denominada Vanilla, la cual es un género contentivo de unas 110 especies, las cuales se encuentran distribuidas por diferentes regiones tropicales y sub tropicales de los continentes: América; Asia y África. De dichas especies la más popular se llama Vanilla planifolia, una planta originaria de México, de la cual se extrae la vainilla.
Tiene la particularidad de ser la única variedad de orquídea cultivada con una utilidad a nivel industrial; empleada para la elaboración de cosméticos y como también en el campo alimenticio como saborizante de alimentos y bebidas. (Ver articulo: tulipanes holandeses)
Las clases de orquídeas silvestres llamadas Vanilla, son plantas monopodiales del tipo tanto terrestres como hemiepifitas, cuyos hábitos de crecimiento son similares a las plantas trepadoras.
En su descripción, se puede decir que sus hojas están dispuestas de manera alterna sobre el tallo, el cual tiene unas dimensiones de más de 36 centímetros. Continuando con el tallo, por lo general no es ramificado, pero sí de carácter trepador; llegando a tener más de 10 metros de altura.
Esta orquídea se enraíza con facilidad si se rompe y se sujeta al soporte, utilizando habitualmente la corteza de los árboles, a través de las raíces de adventicias. Las hojas de la orquídea de vainilla presentan un color verde de tono oscuro y en forma oblongas, mostrando márgenes enteros.
Tiene una textura lisa por ambas caras, levemente puntiagudas y carnosas. Debe tenerse cuidado, pues esta planta expide una especie de savia que es irritante, produciendo quemaduras en la piel. En cuanto a sus dimensiones, se muestran tres veces más largas, que anchas, y con medidas de hasta 55 centímetros.
En cuanto a sus raíces, estas son del tipo aéreas, largas y fuertes. Emergen desde los nódulos, permitiendo con ello poder sujetarse a su soporte o enraizarse.
Nacen de manera agrupadas en pequeños ramilletes, cada uno contentivo de entre 8 a 10 flores, por lo que cada racimo puede llegar a contener hasta 100 flores. Sin embargo, no sobrepasa la veintena.
Otra de las características de estas clases de orquídeas silvestres en referente a sus flores es que además de ser muy grandes y llamativas, expiden una dulce fragancia la mayoría de las especies. Cuentan con 3 sépalos y 3 pétalos de colores, que pueden ser en tonos de color blanco, verde, verdoso, amarillo, amarillo pálido o crema.
La especie de orquídea vainilla más tradicional posee la estructura clásica de cualquier orquídea. Una particularidad que muestran sus flores es que se abren por las mañanas y se cierran por las noches. Cumple con el ciclo de vida regular, llegando a marchitarse así haya sido polinizada o no. El proceso de floración se da solo cuando la flor se ha desarrollado completamente.
Las flores tienen la capacidad de auto fertilizarse, aunque el proceso de fecundación natural requiere obligatoriamente de la intervención de los agentes polinizadores e insectos, los cuales se manifiestan en los densos bosques de las regiones de América Central, zona a la cual le pertenece esta clases de orquídeas silvestres.
Dichos agentes pueden ser las abejas y ciertos colibríes, quienes llevan a cabo efectuando la polinización a la vez que obtienen el néctar de las flores. El ovario se transforma en fruto, luego de pasar por el proceso de fecundación, tras cumplir funciones como pedúnculo en la base de la flor.
El fruto es en forma de cápsula alargada, una vaina de tipo carnosa que cuelga de la planta. Estos frutos pueden llegar a medir entre 12 a 25 centímetros. El fruto se madura unos 8 a 9 meses después de pasar el proceso de floración, y con el paso del tiempo, se torna en un color negro, del cual se destila y aroma bastante fuerte.
Cuando el fruto de estas clases de orquídeas silvestres están jóvenes y frescas, pueden llegar a medir de 7 a 10 centímetros, conteniendo en su interior unas miles de semillas en un tamaño diminuto, las cuales liberara el fruto una vez que estalle al estar maduros. Cuando están verdes, las vainas se pueden utilizar como ingrediente para fabricar los saborizantes.
La orquídea Vanilla habita en las zonas bajas de las pluviselvas, aunque desde hace muchos año, ya eran reproducidas y multiplicadas a través del método de esquejes, incluso antes de la llegada de los conquistadores españoles a países como México y Guatemala. La mayoría de las especies son clones de otras variedades que provienen de aprovechamientos actuales o de cultivos que han sido abandonados con los años.
La zona natural de la cual es originaria Vanilla se extiende sobre una amplia región que comprende parte del Sur de México, y otros países como Guatemala, Belice y Honduras. En dichos países son pocas las especies en estado silvestre que se consiguen registrándose solo unas treinta muy dispersas, pero que actualmente son identificadas como tales.
Paphiopedilum
La ultima especie que forma parte de las clases de orquídeas silvestres es la orquídea llamada Paphiopedilum, conocida popularmente con el nombre de zapatilla de dama, sandalia de Venus o zapatilla de Venus. Todos estos nombres comunes tienen relación con la forma que adoptan las flores de esta hermosa y rara orquídea, la cual presenta un labelo que es la parte inferior de la flor, evocando a la forma de una pantufla.
El término “Paphiopedilum”, tiene su origen dentro del vocablo de origen griego “paphie”, que denota a la diosa de Paphos o Venus; mientras que el vocablo pedilon, en latín quiere decir sandalia. Estas clases de orquídeas silvestres denominadas Paphiopedilum comprende la existencia de unas 70 especies diferentes de orquídeas, de tipo tanto terrestre como epífitas, aunque mayormente son terrestres.
Son originarias de las regiones tropicales del Sudeste de Asia, Malasia, Sumatra e islas del Océano Pacífico. Su habito de crecimiento es forma simpoidal, lo que quiere decir, que está conformada por unos tallos bajos, que crecen en dirección horizontal y sin pseudolbos. Las hojas aparecen dispuestas a partir de dichos tallos, y tienen dimensiones de hasta 30 centímetros de largo.
Sus varas florales son relativamente cortas, y al final de las mismas se pueden observar las flores de la orquídea. Las flores de estas clases de orquídeas silvestres son muy llamativas gracias a su labelo en forma de bolsa, combinado con un sépalo grande que en conjunto hacen la forma de una zapatilla. Las flores pueden llegar a medir hasta unos 15 centímetros de longitud.
Con respecto al cultivo de las Paphiopedilum, existen tres tipos de orquídeas y sus habitas. Las primeras son las que crecen con un clima más bien frío y húmedo en las montañas; las segundas que crecen en climas cálidos y semisombra en regiones arboladas; y las terceras, que de igual manera tienen preferencia por las temperaturas cálidas y una buena iluminación.
Es importante conocer qué tipo de orquídeas Paphiopedilum se esta cultivando para poder cumplir con todas sus necesidades. Este grupo de orquídeas cuenta con necesidades muy diferentes. Su follaje presenta por lo general un color verde de tono brillante, y que produce una sola flor por cada una de las varas florales.
Cuidados de las Paphiopedilum
Las orquídeas Paphiopedilum que provienen de las montañas y climas fríos, requieren de temperaturas que oscilen entre los 10 grados y 15 grados, durante los días de invierno, mientras que en las noches, lo ideal es que sean de 7 grados a 10 grados centígrados. En los días de verano, las temperaturas deben oscilar entre los 15 grados y los 18 grados, y en las noches pueden encontrarse entre los 8 grados centígrados y los 15 grados. (Ver artículo: Tipos de rosas)
El segundo grupo de orquídeas Paphiopedilum necesita de temperaturas más elevadas, por lo que en el invierno, lo ideal es que estén entre 18 grados a 20 grados durante el día, y de 12 grados a 15 grados centígrados durante las noches. Pueden aumentar entre los 18 grados y los 25 grados en los días de verano, mientras que en las noches, pueden presentarse en rangos de 15 grados a 18 grados centígrados.
El último grupo de orquídeas Paphiopedilum requieren de temperaturas más altas, ubicándose los niveles entre 20 grados a 25 grados centígrados durante el día; y en la noche unos 18 grados a 20 grados. Las orquídeas Paphiopedilum no son plantas de tipo epífitas y ni tampoco poseen pseudobulbos, por lo que dada a estas características, fuerzan a crear un horario de riego propio.
Estas clases de orquídeas silvestres deben regarse de manera regular, teniendo en cuenta no caer en los excesos, previniendo no dejar encharcadas las macetas. Lo recomendable para el riego es la utilización de agua tibia y realizarlo en horas de la mañana. Los niveles de la temperatura ambiental influirán en la frecuencia del riego, lo que también va a depender de la época del año que este transitando para el momento.
Otra recomendación a seguir es regar por lo menos de una a dos veces por semana, durante el transcurrir de los meses del invierno, incrementando la frecuencia al llegar la temporada de verano. Un dato importante es que no se puede dejar secar el sustrato de la planta. Los niveles de humedad que requieren las orquídeas Paphiopedilum, oscila entre el 40 % y el 50 %.
Para evitar podredumbres y enfermedades en la planta, se puede recurrir a un consejo de los expertos quienes indican que se puede colocar bandejas, a las cuales se les agrega material de arcilla expandida, debajo de la orquídea, tomando las previsiones de que el agua no entre en contacto con las raíces. Otro elemento a considerar es que a mayor humedad, también la planta necesita corrientes de ventilación.
Otro de las necesidades a considerar es la aplicación del sustrato, sustancia nutritiva y necesaria para que las orquídeas Paphiopedilum crezcan sanas y fuertes. El sustrato para estas clases de orquídeas silvestres tiene que contener parte de cortezas de pino, en forma muy suelta.
Los materiales necesarios para conformar un sustrato son: un 10 % de arena gruesa; 40 % de cortezas de pino; un 40 % de turba rubia; y 10 % de Perlita. Estos componentes no deben retener mucha cantidad de agua, y deben permitir que se dé una buena aireación de las raíces.
Cuando las raíces llenen por completo la maceta, será el momento oportuno para realizar un trasplante de orquídeas Paphiopedilum. Para realizar el proceso, es conveniente utilizar una maceta con mayor tamaño a la anterior, dejando un espacio entre las raíces y la pared de la maceta de unos dos o tres centímetros.
Como otras especies de orquídeas, debe cambiarse de sustrato o de maceta cada dos años para evitar los daños a las raíces. La época ideal para aplicar el abono a este tipo de orquídea es durante la etapa de crecimiento, que para los tiempos corresponde a la temporada de primavera.
Cuando las raíces estén secas, no es recomendable que se aplique ningún abono pues la planta puede llegar a padecer daños insalvables. Se puede aplicar el abono durante la época del otoño, suspendiendo totalmente su aplicación durante el invierno. El tipo de abono debe ser uno especial para orquídeas y no cualquier tipo de plantas.































