Palmera Washingtonia, también conocida como Washingtonia de California, es una especie arbórea que pertenece a la familia de las Arecáceas. Es una de las palmeras más vistas en las regiones templadas y cálidas del mundo. Su crecimiento es muy rápido, hasta el punto de que si las condiciones son apropiadas puede llegar a medir el metro de altura en su primer año de vida. En este artículo te contaré sobre esta particular palmera que además tiene sus hojas en forma de un abanico.
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Washingtonia robusta, la palmera con hojas de abanico
La Washingtonia robusta es una de las palmeras más comunes de las regiones templadas y cálidas del mundo. Su desarrollo es tan rápido que logra crecer hasta un metro de alto en su primer año de vida. Por otro lado, las semillas germinan muy fácilmente y además, son muy resistentes a la sequía.
Los frutos de la Palmera Washingtonia no son comestibles, pero su cuidado es tan simple que casi se diría que se le ve movimiento de un día para otro. El precio de una de estas palmeras varía según el tamaño de la misma.
Origen y características de la Washingtonia robusta
Las flores se unen en grupos axilares. Están muy divididas y son colgantes. El fruto tiene forma redonda, es de color negro y mide unos 0,5 cm de diámetro.
¿Cómo se cuida?
Lo primero que se debe hacer es colocar la Palmera Washingtonia robusta a pleno sol para que su crecimiento sea rápido. También hay que tener cuidado con las espinas de la Washingtonia robusta. Si acabas de comprar un ejemplar, no dudes en proporcionarle los siguientes cuidados:
Ubicación
Riego
Si la palmera está sembrada en maceta y/o el primer año que esté en el suelo, debe ser regada regularmente, 2-3 veces por semana en verano y cada 5-6 días el resto del año. Ya para el segundo año de plantación no hay necesidad de regar.
Época de plantación o trasplante
El mejor momento para sembrar esta palmera en el jardín es en primavera, cuando el peligro de heladas haya pasado.
Poda
Multiplicación
La reproducción para obtener nuevos ejemplares de Palmera Washingtonia robusta puede ser solo por sus semillas en primavera o verano.
El paso a paso a seguir es el siguiente:
- El primer paso para la reproducción de la Palmera Washingtonia es colocar las semillas en un vaso con agua durante 24 horas. Al día siguiente se deberán eliminar las semillas que se hayan quedado flotando, pues no germinarán.
- Luego, se rellena un semillero, el cual puede ser macetas, envases de leche, vasos de yogur, entre otros, con sustrato de cultivo universal combinado con un 30% de perlita.
- En seguida se riega y se colocan las semillas en el semillero de tal manera que queden un poquito enterradas. Debido a que por lo general, todas germinan, es recomendable no poner muchas en un mismo recipiente, y así se evitarán los problemas para separarlas. Lo más recomendable es no poner más de 2 en una maceta de 10,5cm de diámetro.
- Por último se riega de nuevo y se pone el semillero en el exterior, a pleno sol.
Las primeras plántulas brotarán pronto, al cabo de 1-2 semanas, pero hay que dejarlas en sus macetas hasta que tengan al menos dos hojas.
Necesidades climatológicas de la Washingtonia robusta
La palmera mexicana requiere de una exposición directa al sol, lo que significa que recibiendo luz solar en casi todos los lados, debido a que cuando llega a tener grandes alturas y tomando en cuenta que es una de las plantas que crecen más rápido, nada le hace sombra. No obstante, al principio y recién sembrada soporta un poco de sombra, así que no es motivo para preocuparse.
En lo que se refiere a la temperatura, soporta heladas de hasta -5 ºC y por lo general, en ese sentido, no suele haber ningún problema y mucho menos con relación a temperaturas elevadas, ya que son nativas del propio desierto americano.
Plagas y enfermedades de la Palmera Washingtonia
Generalmente son plantas muy fuertes, capaces de resistir a diversos factores, pero particularmente en los últimos tiempos su población se ha estado reduciendo mucho debido a unos insectos, que se conocen como:
Cuando lo hacen, desde fuera lo que se nota es el desvío de la hoja central. También, en algunos casos se ven perforaciones en el tronco, pero lo que más llama la atención son la cantidad de fibras que puede llegar a sacar el insecto del interior de la planta.
Los síntomas que produce son muy parecidos a los del picudo: debilidad de la planta, encorvadura del ojo, es decir de la hoja-guía, agujeros en el tronco y también se observarán agujeros en las hojas que forma de abanico al abrirse.
El tratamiento es el mismo que en el caso anterior.
En ambos casos, las hojas se ven bien en apariencia, pero si se halan es fácil desprenderlas, debido a que el tronco o tallo está podrido. Para prevenir estas plagas y sus consecuencias, se recomienda controlar los riegos y desinfectar las herramientas antes y después de usarlas.
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