Akadama: ¿Qué es?, ¿Cómo se usa?, Sustituto y mucho más

La akadama es una arcilla granular cuya coloración es un rojo oscuro casi marrón de procedencia volcánica que sólo se puede adquirir en Japón y que se emplea como sustrato de cultivo neutro, particularmente para el cultivo del bonsái. Este componente posibilita mantener un nivel de humedad apropiada para el buen crecimiento de los vegetales que en ella quedan. Te invitamos a entrar y conocer todo lo referente a la akadama, su uso y mucho más.

Akadame

Características 

La tierra akadama puede ser usada sola o combinada con otros sustratos, como la kiryuzuna, la cual consiste en una grava volcánica o arena de río, dependiendo el grado de porosidad y aireación en el sustrato que se desee para los bonsáis.

Según el tamaño del grano la akadama se puede encontrar de los siguientes tamaños:

  • Tamaño estándar: entre 3 y 6 mm de volumen. Es el tamaño de akadama general ideal para la gran parte de los árboles bonsái.
  • Tamaño Shohin: entre 1 y 4 mm de volumen. El apropiado para árboles de pequeño tamaño, los que miden menos de 25 centímetros de altura.
  • Tamaño grueso: entre 4 y 10 mm de volumen. Para bonsáis grandes o que necesitan de una ventilación máxima del sistema radicular.

Como sustrato inactivo que es, se debe agregar regularmente a los bonsáis, el abono que requiere para el buen desarrollo del mismo. Su pH es casi neutro o algo ácido, entre 6,5 y 6,9.

En lo que se refiere a la akadama y su precio, no se trata de un sustrato ahorrador, pero su descomposición tarda muchos años. Su precio está entre los 7 euros un saco de 2l, y los 30 euros el saco de 14 de la Akadama Shohin.

La akadama puede durar varios años como sustrato apropiado para el desarrollo de las raíces de los bonsáis. Cuando se empieza a degradar, lo cual se observa porque pierde la densidad granular e incluso su aspecto arcilloso, es entonces cuando se debe iniciar la renovación con un trasplante dentro de las fechas apropiadas.

Hay diferentes distribuidoras que se ocupan de distribuir la akadama, todas de origen japonés pues como se menciona en la introducción del tema, sólo en Japón se puede adquirir este sustrato particular para uso en bonsái y también acuarios. Una de las más conocidas es Ibaraki.

¿Cómo hacer akadama?

Un componente alternativo que puede servir para sustituir a la akadama, especial para los aficionados al bonsái con problemas para encontrar éste sustrato básico de origen volcánico, está en el ladrillo o tejas trituradas y molidas hasta llegar al tamaño de grano que se desea, pues ambos ingredientes están compuestos de arcilla.

Es lo que se conoce como la «akadama barata» que se puede usar si no logras llegar a comprar la japonesa.

Sustituto

El ladrillo triturado cuenta con más tiempo de duración que la akadama, que tiende a degradarse con mayor rapidez con los riegos regulares.

Si se tienen las tejas con anterioridad, antes de triturarlas se colocan en remojo durante 24 horas para evitar que se desprenda polvo y se desmorona con mayor facilidad que los ladrillos secos. Luego de haber triturado el ladrillo, se cierne o cuela el material obtenido para desechar el polvo y las partículas minúsculas.

Como sustrato para el cultivo del bonsái se debe combinar un 70% de ladrillo triturado de la forma señalada anteriormente con 30% de humus de lombriz, para aportar nutrientes a la mezcla. Éste sustrato es favorable para el intercambio catiónico ( los nutrientes se absorben mejor por la planta) y contribuye a retener la humedad considerablemente debido a su porosidad.

Cómo hacer sustituto de akadama

¿Cuándo la akadama no es una opción?

La akadama es el sustrato más apropiado e ideal para sembrar nuestros pequeños árboles, bien sea sola o combinada con otros tipos de suelo, generalmente akadama kiryu 70 30.

Pero si ya en alguna oportunidad has utilizado éste sustrato que es un producto de importación para bonsáis, seguro que te habrás caído en cuenta de la rapidez con que se seca, muy particularmente en verano o en lugares de climas cálidos donde no sólo en verano tienen elevadas temperaturas.

Su estructura arcillosa y granular hace que con la misma rapidez que el agua pasa a la parte más interna de la maceta hasta salir por los agujeros de drenaje, ésta se seque al calor de las cálidas temperaturas del verano. Sólo hace falta ver con qué rapidez el agua de riego cruza la maceta y sale por los orificios de drenaje, para comprobar su gran porosidad.

Ciertamente esto está bien y los bonsáis agradecerán tener tan buena ventilación y drenaje en sus raíces.

Pero, ¿qué pasa que si no se puede o no se tiene tiempo suficiente para regar a diario las plantas?

Si por motivos de horarios, compromisos familiares, de trabajo o cualquier otra buena razón no se le puede dedicar  al bonsái el tiempo que se debería, hay que encontrar opciones para paliar el problema que supone el riego constante a unos bonsáis plantados solamente en akadama.

A continuación algunas propuestas:

a) Un sistema de riego automático. Puede servir como una solución si se tienen un número pequeños de ejemplares y somos mínimamente mañosos para montar nuestro sistema nosotros mismos. El precio tampoco es excesivo. Algunos árboles son mucho más caros.

b) Se puede buscar otra opción, como la de utilizar otros sustratos, más idóneos con el poco tiempo que se pueda dedicar a las plantas. Diferentes mezcla de turba, arena de río, con algo de humus de lombriz y/o fibra de coco sirven para retener mejor la humedad y por más tiempo.

c) Acudir a un servicio de guardería. Este paso se recomienda si se va a salir unos días de la ciudad, pero no válido como una solución permanente.

Después de evaluar las distintas alternativas si nos decidimos por cambiar el tipo de sustrato, tenemos que encontrar un sustituto a la akadama igualmente válido para el cultivo de nuestros árboles y que cubra todas sus requerimientos.

Habrá que conseguir con una combinación de algunos sustratos para hallar la que mejor se adapte a nuestro modo de cultivar.

A continuación una mezcla estándar con 1/4 de cada uno de lo siguiente:

  • turba o fibra de coco
  • arena río o grava volcánica fina
  • humus de lombriz
  •  mantillo

La turba agrega materia orgánica, humedad, flora microbiana y algunos nutrientes. La arena o la grava son componentes inactivos que dan ventilación a las raíces y mejoran abundantemente el drenaje.

El humus de lombriz sirve como fertilizante orgánico y agrega nutrientes, aunque con el tiempo termina por degradarse y compactarse ligeramente el sustrato.

Tal eventualidad se puede solucionar con trasplantes y renovación del sustrato más regularmente en árboles jóvenes en estado de desarrollo. El mantillo también aporta materia orgánica y mejor retención de humedad.

Por último, señalar que ésta composición es a manera de orientación y se puede personalizar con los sustratos que se encuentran en cada país, así como adaptar al clima específico de cada área incrementando los elementos inactivos, como la grava o la arena o bien la parte orgánica.

Del buen hacer y de la experiencia del aficionado va a depender lograr la combinación perfecta del sustrato que usa con sus bonsáis.

¿Qué es la akadama y para qué se usa?

Como ya hemos señalado anteriormente, de entre todos los sustratos porosos que son los más apropiados para muchos tipos de plantas se encuentra la akadama, la cual consiste en una arcilla granular de procedencia volcánica, la cual existe sólo en Japón.

Se diferencia con otros materiales parecidos, mantiene por más tiempo la humedad por lo que es la indicado cuando se quieren cultivar plantas que requieren mucha agua, pero sin que llegue a estar estancada.

Además, se puede usar sola o combinada con otros sustratos, como kiryuzuna o kanuma.

Las plantas en maceta especialmente si son exóticas, requieren tener un sustrato que les ayude a tener sus raíces siempre ventiladas. Esto es algo que hay sustratos concretos, como la turba, que, en el caso de que se esté regando en abundancia, las raíces llega un momento en el que se encharcan y al hacerlo se asfixian.

Para evitar esta situación es necesario combinar siempre la turba con perlita, bolas de arcilla o con cualquier otro material similar. Pero en el caso de la akadama, se puede utilizar sola sin problema, por lo que al final te puedes ahorrar un poco de dinero.

Este sustrato normalmente se emplea específicamente para los bonsáis, pero también se puede utilizar cuando se tienen plantas acidófilas viviendo en un clima que no termina de ser el indicado como por ejemplo, arces japoneses que habitan en la región mediterránea.

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