La denominada como acacia Constantinopla, es un tipo de árbol que ostenta una estatura mediana. Aunque poco tiene relación con las plantas de acacias tradicionales, su gran similitud la hacen parte de sus variedades y género. Se distingue de otras gracias a hermoso floreado.
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Historia
La historia de la acacia de Constantinopla, parte del relato de su origen, siendo la misma una planta nativa de las regiones ubicadas al Sureste y Este de Asia, extendiéndose su habitad y distribución a lo lardo del Este de Irán, llegando hasta los países de China y Corea. Luego, años más tarde, se fue trasladando hacia otros continentes, como es el caso de Europa a donde llega a mediados del siglo XVIII.
En las distintas regiones Europeas se gana la simpatía de expertos y aficionados a la botánica y comienza a ser plantada de manera masiva con fines ornamentales, tanto para armonizar espacios interiores como exteriores. Es por ello que se hizo común observarla en los patios y jardines, como en salas y recibos de las viviendas.
Pero esta planta suele crecer mejor de manera silvestre y libre, esparcidos sus sembradíos por toda la naturaleza, en especial las llanuras de climas secos, tierras con grandes latitudes y hasta los valles arenosos. (Ver articulo: Acacia)
Volviendo a Europa, se puede notar su presencia dentro de las regiones españolas donde crece llevando su nombre científico, Albizia julibrissin, creciendo sus múltiples especies y variedades, desde Gerona hasta Cádiz.
Tanto en los EE.UU. como en Japón, su presencia ha sido destacada como una planta invasora, en especial dentro de los Estados Unidos donde ya varias ciudades tienen masivos cultivos de acacia de Constantinopla.
Estando entonces en Florida; Nueva Jersey; Illinois; Nueva York; Connecticut; Misuri, y Texas. De igual forma se siembra de manera masiva en los estados de California y Oregón, pero allí las especies cultivadas no son de presencia invasiva.
Es una planta milenaria utilizada por los aborígenes como una hierba para realizar remedios caseros y poder aliviar molestias y dolores del cuerpo. Gracias a sus múltiples propiedades, los primeros pobladores le dieron un uso que iba más allá de lo decorativo y ornamental, representando esto grandes descubrimientos para la época.
Descripción de la acacia Constantinopla
La acacia Constantinopla es un tipo de árbol caducifolio, que son aquellos que en una parte del año, se que quedan sin su follaje, siendo esos tiempos por lo general cuando se presentan las temporadas frías del invierno, así como los ambientes de climas templados.
También cuando se dice que una planta es caducifolia es porque se quedan sin su follaje en el transcurrir de la época seca del año, cuando se manifiestan los climas áridos y cálidos. La acacia Constantinopla forma parte de la sub familia de Mimosoideae, que está enmarcada dentro del núcleo familiar de las Fabaceae.
Dentro de sus características físicas se puede nombrar que este género de la acacia puede llegar a medir hasta unos 15 metros de altura. Presenta una copa bastante ancha y abierta hacia los lados. La corteza del tallo es de un color gris oscuro, que tiene la particularidad de irse tornando en un color verdoso con rayas verticales, con el paso del tiempo de vida de la planta, a medida que se va envejeciendo.
Las hojas de este árbol, son más pequeñas que los folíolos, con un tamaño que oscila entre los 20 a 45 centímetros de largo, y de 12 a 25 centímetros de ancho. Su crecimiento es de tiempo intermedio mediano, y tiene preferencia por los suelos bien drenados. Se ha criado bajo temperaturas adaptadas medianamente el frío.
Su uso general es ornamental pero también forestal porque incluso es buscada por su buena madera. Presenta un amplio follaje de color verde claro, y con la llegada del invierno, se transforma de una manera particular en vista de que sus ramas se quedan sin hojas, y solo quedan a la vista unas vainas en forma aplanada en espera de que surjan las hermosas flores.
La forma de las flores se manifiestan como especie de plumeritos, que ostentan habitualmente un hermoso tono de color rosado claro, las cuales emergen a finales de la temporada de primavera, presentándose muy perfumadas. (Ver articulo: Flor de Mimosa)
A pesar de ser de crecimiento intermedio, el ciclo de vida de esta plana no es muy extenso que se diga. El principal interés que recae sobre la acacia Constantinopla es debido a su copa aparasolada, un rasgo característico que la vuelve el árbol ideal porque ofrece bastante sombra.
Es una planta cuyos cultivos requieren de ser ubicados donde le den los rayos de la luz del sol de una manera directa. Su forma de reproducirse es a través del método de semillas y su uso es ornamental, aunque también contiene ciertas propiedades medicinales.
Su tronco cuando madura la planta, tiende a encorvarse. Gracias a su forma y tamaño, es un árbol muy solicitado para sembrar dentro de jardines y hasta en las veredas de los caminos. Su fruto es una legumbre de un tamaño de 10 a 15 centímetros de largo, por 1 a 3 centímetros de ancho.
En un principio se presenta con un color verde y luego cambia al madurar a un tono de color pardo. Las semillas son algo aplanadas y de un color marrón oscuro en la madurez, mostrando una forma ovoide. Se dice que cada fruto o legumbre de la acacia Constantinopla posee entre 35 a 40 semillas como máximo.
Dentro de sus usos se tiene que las semillas de la planta pueden emplearse en la elaboración de alimento para el ganado y el resto de la fauna silvestre. En cuanto a sus flores, el dulce aroma perfumado se usa en cosméticos.
Hoja
Las hojas de la acacia Constantinopla, están dispuestas en el tallo de la planta de una manera alternas y en forma bipinnadas. Presentan en su aspecto un color verde intenso. Las hojas del árbol de acacia junto a sus ramas, se acoplan de forma ordena para poder brindar sombra ligera.
Aunque pequeñas son las hojas, están dispuestas en forma a palmeada, y reunidas en grupos, es lo que hacen que el árbol se presente bastante frondoso. Esta es una de las razones por las cuales se vuelve una planta codiciada. Por lo general, su uso es como una mata ornamental, que se planta en sitios con bastante sol para poder brindar la sombra necesaria.
Sin embargo, con referencia a sus hojas, este árbol presenta una condición de caduco, lo que quiere decir, que en alguna temporada del año, perderá su follaje o lo que es igual, todo el compendio de sus hojas. Habitualmente esto llega a suceder durante el verano.
A pesar de ello, esta situación se torna de manera temporal, ya que con la aproximación de la primavera, también llegan nuevas hojas, volviendo a tener esa apariencia resplandeciente y brindar la misma sombra de antes, en especial durante los días muy soleados.
Nombre científico
El nombre científico de la acacia Constantinopla es Albizia julibrissin, un género que fue nombrado en el año 1.772, por parte del botánico experto Antonio Durazzini.
Etimológicamente el término de Albizia, es empleado como un nombre genérico que le fue colocado para rendirle honores a un naturalista de nacionalidad italiana llamado Filippo Degli Albizzi.
Este investigador en el siglo XVIII, fue el responsable de haber llevado por primera vez una especie de la acacia Constantinopla al continente europeo en los años de 1.740, proveniente de la región de Constantinopla.
En cuanto al adjetivo de “julibrissin”, se trata pues de un epíteto, perteneciente al lenguaje persa Gul-i Abrisham, que significa «árbol de seda». Este apodo le fue colocado también basándose en la textura que comprende sus hermosas flores. Se parte entonces de que «Gul» es «flor», mientras que «Abrisham», se usa para denotar la palabra «seda».
Existen dos variedades oficiales de la acacia Constantinopla, en vista de que los otros taxones, solo se refieren a la descripción de diversas sinonimias que comprende esta especie. Estas son: Albizia julibrissin var. Julibrissin; y Albizia julibrissin var. mollis.
Ambas solo se diferencian en los brotes, los cuales son macizamente pubescentes. La acacia costantinopla posee varios nombres comunes, entre los que están: Árbol de la seda, parasol de la China, Árbol de Constantinopla, Acacia de Persia, Acacia taperera, entre otros.
Propiedades medicinales
La acacia Constantinopla cuenta con varias propiedades que ofrecen beneficios a nivel medicinal, teniendo en cada una de las partes de la planta, una alternativa de curación y sanación. Por ejemplo, con la corteza del árbol, encierra propiedades especiales para curar heridas actuando como un antihelmíntico.
Dentro de la medicina tradicional China, se utiliza mucho la acacia Constantinopla para la elaboración de remedidos caseros que alivian distintas anomalías, uno de estos casos a tratar es donde ejerce el papel de antidepresivo. También utiliza técnicas milenarias que tratan la armonía del cuerpo y la energía del espíritu como complemento a los dolores del cuerpo.
Sus propiedades medicinales proporcionan curas a ciertas afecciones, como por ejemplo la ansiedad o la depresión. Se dice que tomando una infusión a base de las flores de la acacia Constantinopla, contribuye a regular los gases intestinales presentes en el organismo, ayudando también a tener una buena digestión.
Además de esto, sirve como una especie de sedante y tónico para la piel. De igual manera, se han realizado investigaciones donde esta planta ayuda a reducir los trastornos del insomnio, la irritabilidad, perdida de la memoria y hasta la dificultad que se presenta a veces para respirar. Pero no solo las flores y la corteza poseen propiedades medicinales, también el tallo de la planta se utiliza como un fuerte analgésico.
Para las personas con sobre preso, el té de acacia de Constantinopla es una alternativa porque actúa como diurético, atacando la obesidad. Como limpia el organismo, regula también los niveles y contribuye con las labores de las mujeres cuando se les presenta el parto. (Ver articulo: Azucenas blancas)
Así como se emplea como tónico para la cara en las heridas y las arrugas, también sirve para disminuir los abscesos que salen en la piel, eliminando la hinchazón y por ende el dolor que esto produce. Con la planta se puede fabricar un material de tipo gomoso para yesos que protejan de fracturas y esguinces.
Reproducción
La acacia de Constantinopla, es un árbol que tiene un proceso de crecimiento estructurado de una forma intermedia. Esto quiere decir, que a diferencia de otros tipos de acacias, no tiene un rápido crecimiento como otras variedades.
En sistema de reproducción de este árbol se puede realizar a través del método de la semilla, o bien sea también por esquejes, donde se toman pequeños fragmentos de la misma planta, los cuales por lo general proceden del tallo, y luego se introducen de manera directa en la tierra para que se puedan esparcir con comodidad sus raíces al crecer.
El proceso de reproducción se presenta oportuno realizarlo una vez que pasa el periodo de floración de la planta, que es el momento donde le emerge el fruto, que en el caso de la acacia Constantinopla son una especie de legumbres, contentivas en su interior de las semillas reproductoras de nuevas especies.
En los inicios, el fruto va a presentar un color verde lo que indica que todavía no está en el tiempo de expulsar las semillas. En la llegada de la temporada de otoño, ese mismo fruto se tornara de un color marrón, lo cual será un indicativo de que ya está maduro.
Dentro de la estructura morfológica de la legumbre, se puede apreciar que tiene como una especie de abertura elástica, un sistema que le permitirá expulsar con mayor fuerza las semillas desde su interior hasta cierta distancia. Ese mismo impuso con el que salen, es el mismo que también interviene en la dispersión, comenzando con ello el proceso reproductivo de la acacia de Constantinopla.
Las semillas de esta planta son de un tono de color marrón, y con una forma ovoidal. Se estima que en cada una de las legumbres se pueden encontrar entre unas 35 a 40 semillas. Sin embargo, también existen algunos frutos que solo contienen de 10 a 15 semillas.
Un detalle a tomar en cuenta es que las semillas están recubiertas como con material impermeable, el cual le debe ser retirado para que pueda emprender el proceso de germinación sin ninguna dificultad. Para realizar el retiro de la capa se recomienda pasar la semilla por agua hirviendo, por un tiempo de aproximadamente unos 10 segundos.
Luego, se tiene que colocar la semilla dentro de otro recipiente lleno con agua que tenga una temperatura ambiente. Se procede a dejarlas en remojo el tiempo de un día completo. Pasado el tiempo, entonces la semilla estará lista para ser sembrada ya sea en terreno firme, jardines o en macetas.
En el caso de la reproducción de la acacia de Constantinopla a través del método de esquejes, la misma se inicia cortando una pequeña porción del tallo del árbol, lo relativo a casi dos centímetros, y luego se siembran en el terreno cuando inicie la temporada de la primavera.
Luego de llevar a cabo el proceso de siembra, es recomendable que se riegue el terreno para brindarle estabilidad a los suelos, que fueron previamente movidos para depositar los trozos de tallos. El mayor consumo de nutrición lo obtendrá a través del sistema de riego, por lo que se recomienda hacerlo de manera regular, pero sin caer en exageraciones, ya que es una planta que no tolera mucha humedad.
Cuidados
La acacia de Constantinopla es una planta de crecimiento intermedio, muy similar a las acacias típicas con un follaje en forma de copa parecido a una sombrilla. Las hojas de esta hermosa y llamativa planta tienen un color verde intenso, estructuradas en pequeñas hojitas de forma oblicuas y alternas. (ver articulo: Girasol)
Durante las temporadas de otoño y verano, florecen sus vistosas flores, las cuales a pesar de no tener pétalos, lucen muchos estambres en colores blanco y rosado. Muchos de sus ejemplares aislados se utilizan para formar grupos y crear espacios donde se ofrece sombra.
Entre los cuidados que requiere tener la acacia de Constantinopla están, en primer lugar, contar con una exposición a pleno sol o a semi sombra para que así sus cultivos puedan prosperar. En referencia con las condiciones de los suelos, este género no es muy exigente, solo necesita que tenga un buen sistema de drenaje.
La fecha ideal para la siembra es durante las épocas de otoño y primavera. En cuanto al riego de las plantaciones, el mismo es recomendable realizarlo de una manera moderada, teniendo como un mínimo, una vez por semana.
Esto irá aumentando al entrar en los tiempos de verano donde debe hacerse mínimo dos veces a la semana. Luego de que se hace la siembra de la acacia Constantinopla, va a requerir un riego con una cantidad de agua mayor a la normal porque el suelo debe quedar lo suficientemente húmedo, mas no encharcado.
Dentro de los cuidados de la planta, el elemento de la poda no es tan necesario sino más bien a manera de control y mantenimiento, pues esta planta suele crecer de manera desordenada por lo que con la poda se puede controlar su crecimiento e irle dando forma a la planta.
Es recomendable realizar este proceso antes del proceso de floración de la acacia Constantinopla. En esta parte es oportuno detenerse un poco, ya que la poda de este árbol representa un aspecto bastante importante, en especial dentro de los primeros años de crecimiento de esta acacia.
Con los cortes que se le realicen se le van eliminando las ramas laterales, que van creciendo de manera desorganizada, y de esa forma solo crecerá un solo limpio tronco. Con estas acciones se le brinda un mejor aspecto a la planta.
Con la realización de la poda de estos árboles se está empleando adicional una manera de que la acacia de Constantinopla se desarrolle con una estatura adecuada y crezca sana, de manera amplia y pudiendo ofrecer su característica sombra. Con este mecanismo se previene además que las que se encuentran sembrada cerca de los cercados que dan a la carretera, sean dañadas con el paso vehicular.
Como ya se dijo en un principio, la poda se llevara cabo solo durante el proceso de crecimiento de la planta, luego no es necesario estar realizar constantes podas, ya que la planta no lo requiere dentro de sus cuidados, debido a su porte extendido y lo fuerte de su tronco.
En cuanto al abono, el mismo se recomienda aplicarlo anualmente, añadiendo abono orgánico, compost o estiércol, y una vez al mes, ligado con cualquier tipo de fertilizante mineral, mientras transcurra el período de floración de la acacia Constantinopla. Aunque es una planta que por lo general no la atacan las plagas, igual se debe mantener vigilante ante los excesos en el riego.











